Estaba yo bebiendo mi café en la vereda del bar, en esta lluviosa tarde de San Telmo, cuando, no muy inesperadamente, acuatizó esta paloma mensajera con su carta.
Una paloma muy especial, por cierto.
No sólo por sus largas y delgadas patas y sus largos suspiros, sino porque, al instante, leyendo atentamente la misiva, se puso a cantarla con una caligrafía griega que sonaba más a danza mediterránea, que a tango arrabalero.
Me miró desde el secreto de sus ojos llenos de ternura, como de corazón congelado y por puro reflejo, mi Inconciente Colectivo, comenzó a tararear la canción
NUESTRO CARTERO de
Sebastián Monk, de la cual transcribo al pié unas estrofas sueltas.
;D



NUESTRO CARTERO
...
Ese mismo, tal cual les digo
es nuestro cartero
el recadero de lo que pasa
en la población.
No lleva cartas, ni encomiendas
telegramas, lacres ni enmiendas
pues los mensajes los dá silvando
en una canción.
...
En estos tiempos de poco tiempo
y malentendidos
nuestro cartero cuida el estilo
y la puntuación.
No incurre en faltas de ortografía
silva con bella caligrafía
sus musiquillas prueban buen gusto
y afinación.
...La gente asoma por las
ventanas
trepa los cercos, sale al porche para
escuchar
por los correos que esta
mañana
nos dá el cartero en su
musicar.
(fragmentos)
Sebastián Monk